La calidad en el cerrado final de un pouch es tan importante como el sellado que viene de fabrica. Si es débil se corre el riesgo de contaminación y si es muy fuerte se puede producir arrastre de pelusas de papel al abrirlo. Para que el cierre sea preciso tiene que haber un tiempo determinado de acuerdo a la temperatura seleccionada para cada tipo de pouch. Las normas ISO 11607 y EN 868-5 estipulan que el sellado debe ser validable.